Ludismo; de Unabomber a los Amish

El término ludismo hace referencia a un movimiento surgido en la Inglaterra de inicios del Siglo XIX,  encabezado por artesanos que protestaban contra la utilización de las máquinas (en especial telares y trilladoras) introducidas en el proceso productivo durante la Revolución Industrial, alegando que su uso empeoraba las condiciones laborales y destruía empleo. El origen del término “ludita” se atribuye a Ned Ludd, un joven inglés que habría roto dos telares por dicha causa ya en el año 1779.

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Desde entonces, el concepto de ludismo o neoludismo ha venido siendo aplicado en general a la ideología de aquellas personas que se oponen al uso de nuevas tecnologías.

Según el manifiesto elaborado por el Segundo Congreso Ludita en abril de 1996 en Ohio (USA), el neoludismo es “un movimiento sin líderes de resistencia pasiva al consumismo y a las tecnologías cada vez más extrañas y amenazadoras de la Edad Informática”.

En la actualidad, el neoludismo suele estar vinculado a movimientos anticapitalistas, antiglobalización y ecologistas. En su vertiente más extrema, el neoludismo propone detener el desarrollo de nuevas tecnologías, la destrucción de máquinas y la vuelta a la Naturaleza.

Probablemente el representante más célebre del neoludismo más extremista sea Theodore John Kaczynski, alias Unabomber, tristemente conocido por asesinar a 3 personas y herir a otras 23 por el método de las cartas bomba, dirigidas principalmente a universidades y líneas aéreas, y que cumple en la actualidad cadena perpetua en el Estado de Colorado (USA).

Lo cierto es que la historia de Unabomber tiene tela marinera. Tras destacar como niño superdotado, inició tempranamente sus estudios universitarios en matemáticas en Harvard, donde participó en un estudio subvencionado por la CIA denominado MK Ultra, en el que se sometía a los participantes a ataques psicológicos extremos con el fin de estudiar sus reacciones.

Años después, tras finalizar su tesis y pasar un tiempo impartiendo clases, abandonó la universidad, y a los dos años se mudó a una cabaña en las montañas, desde donde unos años después empezó a enviar las primeras cartas bomba, con funestos resultados.

Tras nada menos que 17 años de tropelías, remitió una carta al diario New York Times, prometiendo dejar de enviarlas si publicaban su manifiesto, en el que arremetía contra las nuevas tecnologías. Fue precisamente a raíz de la publicación del mismo que pudo ser identificado por su hermano, el que le denunció al FBI.

No obstante esta truculenta historia, y con independencia de que las ideas de Robotsia no sean, desde luego, luditas, no creo que deban identificarse al ludismo o al neoludismo con un personaje como Kaczynski.

Ejemplos mucho más razonables y respetables del ludismo los encontramos en comunidades como los amish o los cuáqueros, que no adoptan actitudes violentas contra la tecnología ni las personas que la utilizan, sino que se limitan a no usarla o hacerlo de forma más comedida.

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Al margen de que el uso del término “ludismo” no esté demasiado extendido, el recelo o directamente el rechazo a la tecnología se ha visto tratado en múltiples obras, como la novela Un mundo feliz (1932), o las películas Metrópolis (1927), Alphaville (1965), Brazil (1985) o 12 monos (1995), las dos últimas del director Terry Gilliam, o más recientemente Transcendence (2014).

Precisamente el autor en el que está inspirada esta última, Ray Kurzweil, prevé un aumento del auge del neoludismo conforme el desarrollo de la inteligencia artificial se vaya haciendo más patente y esté más presente en nuestras vidas. ¿Tendremos que poner un guardaespaldas a nuestro IPhone 26?

Y ahora dime: tú, ¿eres ludita? (Si lo eres no entiendo cómo es posible que estés leyendo este post 🙂 )

Para finalizar os dejo con la foto de unos chicos que no creo que sean luditas (montaron esta parafernalia para vender camisetas y una app), pero que ilustra lo que podría ser una manifestación ludita en los próximos años.

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11 pensamientos en “Ludismo; de Unabomber a los Amish

  1. Los robots nos van a quitar el trabajo a todos, avisados estáis. Están saliendo un montón de estudios que lo afirman. Tiempo al tiempo.

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  2. La historia de Unabomber es tremenda. Le hicieron una película en los 90, bastante telefilmera. Es un personaje que da para mucho, seguramente Hollywood revisará su historia poniendo más medios. Recuerdo que también le citaban de pasada en “El indomable Will Hunting”.

    A los amish creo que los conocemos todos. También hay referencias cinematográficas, la mas conocida “Único testigo”, de Harrison Ford.

    Yo creo que los robots nos quitarán sobre todo los trabajos pesados y repetitivos, como ya han hecho otras máquinas en el pasado, y eso es positivo. No me considero ludita en absoluto.

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  3. Ludismo… luditas… veréis cuando los robots se queden con el trabajo de las personas como van a salir luditas por todas partes. Seguramente gente que no se estará dando cuenta de que el problema no son las máquinas, las máquinas lo que hacen es crear riqueza liberándote del trabajo. El problema está en lo que se hace con esa riqueza, que siempre va a parar a manos de unos pocos porque la clase política lo permite/promueve.

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  4. El otro día leí un artículo de lo más interesante que hablaba acerca de cómo algunos taxistas se estaban volviendo luditas ante la posibilidad de que avances tecnológicos como Uber o, más adelante, los coches autónomos, les quiten el trabajo. El mundo va a cambiar un montón en los próximos años…

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  5. No conocía la historia de Unabomber, pero me ha dejado alucinada. Yo desde luego que no me consideraría ludita, todo lo contrario. Muy bueno el post.

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  6. Pues yo, si la hubiera, que no sé si la hay, me apuntaría a una asociación ludista. Al final las máquinas nos van a derrocar, como en Terminator, y nos vamos a acordar de la época en que pudimos hacer algo y no hicimos nada…

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  7. La existencia misma del ludismo es una consecuencia lógica del avance de la tecnología. Lo nuevo siempre da miedo, y más aún si puede ocupar nuestro lugar. De todas formas, si algo nos ha enseñado la Historia es que las cosas caen por su propio peso y el avance nunca se detiene, así que ya se pueden poner los luditas todo lo farrucos que quieran, que no tienen nada que hacer.

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  8. Dos formas distintas de vivir un fenómeno parecido: Unabomber desde la violencia, los amish desde la paz.

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  9. Pues yo estoy deseando que los robots nos quiten el trabajo. La inmensa mayoría de las personas es infeliz en su trabajo, no le causa más que estrés, obligaciones, problemas de salud, y sobre todo les quita tiempo, tiempo de vida, para hacer lo que realmente querrían, sea estar con sus familias, aprender cosas nuevas, viajar, leer, desarrollar labores creativas o simplemente navegar por internet. Ojalá llegue pronto ese día en el que los robots nos quiten el trabajo, porque será el mejor en la historia de la humanidad.

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  10. Pingback: ¡Es la automatización, estúp…! | robotsia.com

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