Hugh Herr; biónica para soñar

Una noche de enero de 1982, Hugh Herr comenzó a perder parte de sus piernas durante una escalada en el Monte Washington; esa misma noche, y conforme las extremidades inferiores de Herr se congelaban, el mundo de la biónica comenzó a ganar un genio para su causa.

Hoy vamos a conocer su historia y cómo la biónica avanza cada vez más y mejor, alcanzando cotas inimaginables hace sólo unos pocos años.

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A la edad de 17 años, Hugh Herr ya había sido reconocido como uno de los mejores escaladores jóvenes de los Estados Unidos. Su pasión por la montaña le llevó a intentar la ascensión al Monte Washington, en New Hampshire (Estados Unidos) -una de las más difíciles del mundo-, junto a su compañero Jeff Batzer, pero el mal tiempo les obligó a retroceder y acabar en un glaciar donde tuvieron que pasar 3 noches y soportar temperaturas de hasta -29ºC. Como consecuencia de la congelación, su compañero sufrió graves daños y las piernas de Herr tuvieron que ser amputadas a la altura de las rodillas; aquellos dramáticos días, el voluntario Albert Dow perdió la vida durante el rescate por causa de una avalancha.

Cuando el mundo de la escalada parecía perdido para Hugh, ocurrió lo que nadie esperaba; no sólo volvió a escalar, sino que lo hizo más alto y más lejos de lo que nunca había logrado. ¿Cómo fue capaz?

Tras meses de cirugía y rehabilitación, Herr diseñó dos piernas protésicas con las que pudo volver a la montaña, capaces de permitirle subir por paredes casi imposibles. Aquello fue el inicio de otra carrera sorprendente, esta vez en el mundo de la biónica.

Tras estudiar física en la Universidad de Millersville, ingeniería mecánica en el MIT, y un doctorado en biomecánica en la Universidad de Harvard, Herr ha desarrollado múltiples diseños capaces de ayudar a personas con discapacidades, algunos bastante conocidos en su ámbito, como Rheo Knee, una rodilla artificial controlada por ordenador. En la actualidad, trabaja como director del grupo de investigación del área de biomecatrónica del MIT Media Lab.

En marzo de 2014, Hugh Herr dio una estupenda charla TED, en parte técnica, en parte más humana. Podéis verla en el siguiente vídeo, subido a YouTube por TED (están disponibles subtítulos en castellano, para habilitarlos tenéis que entrar en los ajustes del vídeo):

En el mismo, Hugh nos cuenta cómo la Naturaleza guía el diseño de la tecnología, cómo gracias a la biónica se está cerrando la brecha que alejaba a los discapacitados del resto de las personas; también pueden verse algunas impresionantes imágenes suyas escalando, ya con sus nuevas piernas robóticas.

Más adelante nos enseña cuáles son los tres elementos esenciales de la biónica de sus piernas, la mecánica (la forma en que las piernas artificiales se unen a su cuerpo), la dinámica (la forma en que se mueven), y la electrónica (la forma como se comunican con su sistema nervioso), y nos da asombros detalles de algunas de las múltiples técnicas que se utilizan en la biónica actual.

Nos cuenta, por ejemplo, cómo se consigue dar mayor flexibilidad o rigidez a los materiales (lo que está relacionado con el concepto de robots o exoesqueletos blandos) o nos muestra vídeos en los que se observa cuál es la notable diferencia práctica entre el uso de una extremidad biónica y el uso de una prótesis convencional, enseñándonos que se puede incluso correr por una cuesta pedregosa con un par de piernas biónicas, o que una bailarina puede volver a la danza tras perder una de sus extremidades en un ataque terrorista.

Herr insiste en un par de ocasiones durante la charla en un concepto: el ser humano no puede estar discapacitado o degradado, es la tecnología la que es insuficiente. Resulta muy interesante dicho punto de vista como manera de exigir mucho más a la tecnología para que no caiga en la autocomplacencia; bajo su punto de vista aún no se ha hecho lo suficiente, queda muchísimo trabajo por delante y es un Derecho Humano el de no estar discapacitado, ni física ni intelectualmente.

Lo cierto es que si echamos un vistazo atrás, observamos lo conseguido, y acto seguido pensamos en el futuro y en todo lo que queda por hacer, resulta muy cierta la idea de que sólo nos encontramos en el inicio del ascenso a la montaña. Como Hugh, sigamos subiendo.

Hugh Herr

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2 pensamientos en “Hugh Herr; biónica para soñar

  1. Qué auténtica maravilla el trabajo de Hugh Herr, jamás había visto prótesis de esa calidad, el movimiento es tremendamente natural, algo impresionante.

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