Biobots; entre la ciencia y el terror

¿Es posible construir un robot biológico, formado en parte por materia inerte y en parte por células vivas?

Probablemente esto os recordaría el argumento de muchas películas de terror y ciencia-ficción. Sin embargo, no sólo es posible, sino que algunos ya han sido creados, y abren la puerta a la generación todo tipo de extraños híbridos, tan interesantes desde el punto de vista científico y tecnológico como sugerentes de todo tipo de pesadillas. Hoy entramos en el mundo de los biobots.

biobot

Conocemos uno de ellos a través de PopSci, la que nos informa acerca del robot biológico creado por investigadores de la Universidad de Illinois (Estados Unidos).

El biobot, cuya parte no biológica fue impresa en 3D, estaría dotado de un esqueleto de células musculares que le permitirían moverse.

El mecanismo funcionaría de forma que al recibir luz las células musculares se contraerían, provocando el movimiento de todo el biorrobot. Dotado de diferentes combinaciones de células musculares -en forma de anillo- para buscar la estructura más óptima, el extraño biobot se habrían ejercitado durante días para desarrollar mayor potencia muscular y hacerse más fuerte.

Podéis ver el resultado y conocer más acerca de este biobot en el siguiente vídeo, subido a Youtube por National Science Foundation:

Como podéis comprobar, el biorrobot es muy pequeño y su movimiento muy básico. No obstante, el logro es notable, y permite elucubrar con máquinas mucho más complejas. Por ejemplo, podría construirse un robot capaz de autorreparar sus partes biológicas.

Existe, no obstante, un precedente a este biobot. Ya en 2013, la misma PopSci nos informaba acerca de un sorprendente biorrobot capaz de utilizar células cardíacas como motor, creado igualmente por investigadores de la Universidad de Illinois, unos auténticos expertos en la materia.

biobot 2

Sin embargo, y aunque el concepto de células musculares unidas a un robot inerte resulte turbadora, aún más inquietante resulta el siguiente biobot.

Se trata de una creación ya clásica, del año 2008, un experimento de la Universidad de Reading del que nos informaba Live Science, dirigido por el célebre investigador Kewin Warwick, y en el que se conseguía construir un biobot llamado Gordon (ver foto de cabecera del post), cuyo movimiento estaba dirigido por un pequeño “cerebro” creado con células de rata.

Hay que aclarar que el mecanismo no consistía en un cerebro de rata tal cual que hubiera sido extirpado de un pobre animal y conectado al robot, sino en un conjunto de 300.000 neuronas de rata cultivadas en el laboratorio y situadas sobre un sustrato biológico nutritivo, que se conectaba con el resto del mecanismo del robot a través de electrodos. Las neuronas, colocadas sobre su sustrato, habrían comenzado a formar sinapsis y a tener actividad eléctrica como un cerebro normal de una forma espontánea. Unidas a la estructura robótica habrían tenido la capacidad de llevar a cabo algunas tareas simples, como ser capaces de evitar chocar contra una pared gracias a un sensor de ultrasonidos.

Podéis ver este curioso -a la par que inquietante- biobot en este vídeo subido a Youtube por New Scientist:

Este tipo de creaciones nos permitirán en el futuro conocer mejor el funcionamiento del sistema nervioso humano y podrían contribuir a derrotar enfermedades como el alzheimer. Pero también suscitan inquietudes y nos obligan a plantearnos cuestiones morales como las fronteras entre lo biológico y lo inerte.

¿Están vivos estos biobots? ¿Podrían en el futuro otros modelos más desarrollados -tal vez con células humanas– desarrollar algún grado de consciencia? ¿Qué límites debería ponerse a las investigaciones con robots biológicos?

Uno de los usos que se han propuesto para los biobots sería su utilización en todo tipo de experimentos científicos, que permitiría -por fin- prescindir del sacrificio de millones de animales. No cabe duda de que dicho uso sería muy loable, pero en todo caso habrá que andar con pies de plomo, y siempre planteándose las anteriores preguntas y muchas otras.

Aunque pueda tener un punto un tanto terrorífico, la investigación con biobots es enormemente interesante y sólo está dando sus primeros pasos. ¿Qué será con lo que nos sorprenda en el futuro?

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Un pensamiento en “Biobots; entre la ciencia y el terror

  1. Alguna de estas cosas se nos va a ir de las manos, ya veréis…

    Vale que probablemente las 300.000 neuronas de rata no tendrían consciencia, pero si reaccionaban ante las paredes por algo sería… Si esto se lleva mucho más allá (y alguien lo acabará haciendo) se pueden crear auténticas monstruosidades. Yo soy muy propensa a aceptar casi cualquier tipo de experimentación, pero no sé si con la fusión entre lo artificial y lo biológico no estaremos traspasando límites que no deberíamos cruzar…

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